Si hace tan solo unos días os anunciábamos el arranque de una nueva edición del festival invernal Primavera Club, hoy toca deciros que este festival no volverá a España, y se traslada a Francia y Portugal, dónde según el propio director del festival, Alberto Guijarro, “son todo facilidades “.

La primera razón que se nos puede ocurrir es que quizá el festival no tuvo el éxito que se esperaba, pero nada más lejos de la realidad. El festival fue un éxito. Guijarro a puesto sobre la mesa razones mucho más alarmantes. Y, aunque este no es un lugar de politiqueo, sino de cultura, cuando la política infiere en las prácticas culturales de las que aquí hablamos y de las que disfrutamos, es inevitable el mosqueo.

“La música no está considerada cultura, sino algo molesto.” Guijarro ha explicado con bastante claridad las dificultades con las que se han encontrado este año tanto en Madrid como aquí, en Barcelona, para llevar a cabo los conciertos programados. El cierre por parte del ayuntamiento de una de las principales salas de la programación, la sala Apolo, y la denegación de la licencia necesaria para el Mercat de les Flors, obligó a la organización a reubicar todo el festival. Sin contar que la famosa subida del IVA del 8% al 21% “no deja cuadrar los números de ninguna manera.”

Las salas que acogieron finalmente los conciertos, han sufrido inspecciones como hacía años que no tenían, volviendo el ambiente tenso e incómodo.

En Madrid la situación fue aún más complicada, con aforos calculados al tuntún, y policía incluso dentro de los recintos, y todo en pos de aparentar organización y control tras la tragedia del Madrid Arena, cuando la propia organización se vió obligada a hacer un plan de primeros auxilios y evacuación para El Matadero, siendo propiedad del ayuntamiento.

Guijarro asegura que “por la poca consideración que se tiene en España por las músicas populares, a las que se está marginalizando y criminalizando como hace tiempo que no se hacía, no sentimos que se trate a la música como parte de la cultura. Para llevar a cabo un festival te tienes que sentir arropado, y aquí las cosas no fluyen”.

Nos despedimos del Primavera Club, y de una de las pocas oportunidades que tenemos de disfrutar de buena música.